“Quisiera cambiar las mujeres, el sexo y la razón, por volver a tener la inocencia, decencia y candor de un niño”.
By ZAM
(Fragmento)
By ZAM
(Fragmento)
Hace años platicando con mi abuelo me dijo: “disfruta cada etapa de tu vida, pues solo las vivirás una vez”, pero triste realidad era muy pequeño para darme cuenta de tan gran mensaje que quería aquel viejo trasmitirme. El a sus 75 años amaba la vida, pues sabia que pronto partiría, no sin antes decirme: “que triste ver a los jóvenes y adultos no disfrutar la vida, tu que eres aun niño y yo que soy viejo, queremos a la vida como se debe”, hoy me doy cuenta, todo es como el decía que iba a ser.
Que rápido pasa el tiempo, aquellos días donde jugaba con lodo simulando granadas ya se fueron, aquellos días donde un simple cuello de galón de leche y un globo eran el arma perfecta, aquellos días en que tenía tantas prohibiciones y obligaciones como la hora de dormir, comer verduras, hacer la tarea, lavarme los dientes, no pelear con mi hermanos, que hoy las extraño de sobremanera. Mi vida hoy esta mas allá de mi capacidad de asombro, no creo en muchas cosas y lo que me hace feliz también me duele, quisiera no preocuparme por un mujer, por un amor incierto que me hace feliz, que me hace gozar pero que también me hace sufrir. Quisiera poder ir a la escuela para poder jugar tazoz, canicas o a las tortugas ninjas, llegar a mi casa, tirar la mochila y jugar nintendo, tener mas amigos que amigas, decir que nunca me casare y que las niñas apestan. Que diera yo por vivir tan solo unos segundos en aquel tiempo en que la cerveza era prohibida, las groserías causa de un castigo y el sexo algo desconocido. Creer que el dinero sale de la cartera de mi papa y que con 5 pesos me alcanza para comprar media dulcería en la esquina. Pero la realidad es otra, tengo 24 años y nada de eso puedo hacer ahora, tengo otras responsabilidades, me doy cuenta de lo que pasa en mi ambiente y también siento esas ganas de compartir mi vida con una mujer hasta la muerte. Es cierto, no puedo volver en el tiempo, pero si pudiera, tampoco lo hiciera, pues mi niñez estuvo repleta de momentos inolvidables e irrepetibles y me doy cuenta que cada etapa de la vida es importante, que se debe disfrutar como tal y no desperdiciar ningún instante, por que quien sabe si tendré la bendición de llegar a ser viejo, sentarme un día a un balcón y recordar cada momento desde mi niñez hasta la vejez y al final morir sabiendo que fue feliz.
Que rápido pasa el tiempo, aquellos días donde jugaba con lodo simulando granadas ya se fueron, aquellos días donde un simple cuello de galón de leche y un globo eran el arma perfecta, aquellos días en que tenía tantas prohibiciones y obligaciones como la hora de dormir, comer verduras, hacer la tarea, lavarme los dientes, no pelear con mi hermanos, que hoy las extraño de sobremanera. Mi vida hoy esta mas allá de mi capacidad de asombro, no creo en muchas cosas y lo que me hace feliz también me duele, quisiera no preocuparme por un mujer, por un amor incierto que me hace feliz, que me hace gozar pero que también me hace sufrir. Quisiera poder ir a la escuela para poder jugar tazoz, canicas o a las tortugas ninjas, llegar a mi casa, tirar la mochila y jugar nintendo, tener mas amigos que amigas, decir que nunca me casare y que las niñas apestan. Que diera yo por vivir tan solo unos segundos en aquel tiempo en que la cerveza era prohibida, las groserías causa de un castigo y el sexo algo desconocido. Creer que el dinero sale de la cartera de mi papa y que con 5 pesos me alcanza para comprar media dulcería en la esquina. Pero la realidad es otra, tengo 24 años y nada de eso puedo hacer ahora, tengo otras responsabilidades, me doy cuenta de lo que pasa en mi ambiente y también siento esas ganas de compartir mi vida con una mujer hasta la muerte. Es cierto, no puedo volver en el tiempo, pero si pudiera, tampoco lo hiciera, pues mi niñez estuvo repleta de momentos inolvidables e irrepetibles y me doy cuenta que cada etapa de la vida es importante, que se debe disfrutar como tal y no desperdiciar ningún instante, por que quien sabe si tendré la bendición de llegar a ser viejo, sentarme un día a un balcón y recordar cada momento desde mi niñez hasta la vejez y al final morir sabiendo que fue feliz.